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Clarín – la fotografía se abre paso en la escena del arte de José Ignacio

Frida Kahlo mira a cámara cómplice. Luce su mejor styling original. Posa allá con su amor Diego Rivera, y en otra imagen en el taller del muralista se siente la tensión con otra mujer, al parecer su asistente. Las imágenes que Leo Matiz capturó de la pareja y su entorno en la década de 1940 en México solo se explican a partir de la cercanía que el fotógrafo colombiano había gestado con ellos. Esa mirada desde adentro, no intrusa, que hace posible esa fotografía es la que recorre la 3° edición de FOCUS, el Festival internacional de Fotografía de José Ignacio, abrió el martes 6 en distintos espacios del paraje veraniego de Punta del Este.

Hasta el domingo 11 se suceden exposiciones, charlas, talleres, presentaciones de libros y una instancia de revisión de portfolios en la Casa Neptuna de la Fundación Ama Amoedo que siempre genera expectativas. Organizado por Gastón Deleau, a través de ArtexArte – Fundación Alfonso y Luz Castillo, el festival se fue convirtiendo con las ediciones en una instancia de conversación de los artistas con un público formado. El espacio de encuentro amistoso entre los creadores es una marca de nacimiento.

Las fotografías de Leo Matiz, en la Galería de las Misiones. Las fotografías de Leo Matiz, en la Galería de las Misiones.

Exhibida en la Galería de las Misiones junto a fotografías del brasileño Gaspar Gasparian, la serie de Leo Matiz comprende el registro histórico dentro del festival, marcado por la fotografía contemporánea. “En las y los fotógrafos que estamos presentando hay una intención de mirarse hacia dentro, reconocerse y repensar sus prácticas en función a los espacios que conocen”, señala a Clarín Nicolás Janowski, director artístico, quien llamó Tierra cognita (conocida) a esta edición de FOCUS, que se consolida en José Ignacio y tiene chances de crecer hacia otros destinos.

Limbo, la serie que Luciana Demichelis tomó mientras trabajaba en fiestas electrónicas en casas de estudiantes en La Plata, responde a la perfección al planteo. “Trata de la búsqueda de la identidad a partir del cuerpo, y con el tiempo también una pequeña reflexión sobre mi generación, cómo nos sentimos, qué nos está pasando”, cuenta a Clarín.

En el centro, Óscar Muñoz en José Ignacio. En el centro, Óscar Muñoz en José Ignacio.

La serie, que se convertirá en libro, se mostró en diferentes países, y aquí se exhibe en la plaza central de José Ignacio. Impresas en lona y montadas en cubos, las imponentes imágenes de esa zona liminal que son las fiestas, cobran vida junto a las imágenes de un Montevideo redescubierto por la uruguaya Matilde Campodónico a través de su cámara; así como las del peruano residente en Berlín Andrés Marroquín, que lidia con la eterna extrañeza del entorno siendo migrante. Y la famosa serie en proceso de Guadalupe Miles de su trabajo con las comunidades del chaco salteño, donde vive. Ella presentará su libro aquí en FOCUS y coleccionistas mostraron interés por su obra en estos días.

Centrado en el tiempo y la memoria, el trabajo de Óscar Muñoz, el artista colombiano más emblemático, deslumbra por su potencia y delicadeza. “Óscar tiene la habilidad de hacer al mismo tiempo gestos muy simples con ideas complejas detrás”, confirma José Roca, su histórico curador. Para ver la serie hay que adentrarse en una pasarela de madera cerca de la entrada de Las Musas, un espacio de residencias, yoga y arte ubicado a pocos kilómetros del centro. Y una vez allí hay que atravesar el bosque nativo –o monte criollo, como le dicen de este lado del Río de la Plata– que construye una caverna semi iluminada: a la altura del suelo y al borde del camino, se despliega la instalación Línea del destino (2006-2025), que nos devuelve una imagen de la propia fragilidad.

El sendero dentro del Espacio Las Musas, sede de Focus. El sendero dentro del Espacio Las Musas, sede de Focus.

“Óscar trabaja sobre la materia, sobre las materialidades y sobre el tiempo, y como gran parte de artistas latinoamericanos atravesados por procesos de violencia, y por eso de memoria, tiene una habilidad para el gesto conceptual muy abstracto, porque era la manera básicamente de sobrevivir”, detalla Janowski.

La pieza originalmente fue un video, que es parte de la Colección Daros Latinoamérica, que acaba de ser adquirida por Eduardo Costantini para el Malba. Aquí muestra las fotografías tomadas durante la grabación, en las que una mano en cuenco forma un espejo en la que se puede ver su autorretrato, que se va desvaneciendo a medida que se escurre el agua entre los dedos. Desaparece. La línea de la mano, comentó Muñoz en la inauguración, se asemeja un sendero como este.

En la playa y más allá

Frente al parador La Huella, sin reservas hasta entrado marzo, en pilares clavados en la arena se exhibe la Instalación de Gihan Tubbeh, con imágenes de distintas series pero con un mismo espíritu. Son unas 15 imágenes de varias series: El volcán estalla, La herencia de mi cordillera y La anatomía del tiempo. “Todos estos proyectos se acercan al territorio, pero desde una visión desde la condición femenina, del universo como el cuerpo de la tierra, como madre creadora y destructora”, cuenta la artista, que vincula a la fotografía con la poesía.

Taller de revelado con agua de mar, frente al parador La Huella. Taller de revelado con agua de mar, frente al parador La Huella.

Las ráfagas del día agendado hicieron que el clásico Taller Revelado con Agua de Mar del fotógrafo y arquitecto Federico Ruíz Santesteban se mudara frente a La Huella. Allí, con el viento en contra y un sol intermitente que hacía cambiar de tiempos de exposición, se congregaban los interesados y curiosos. Debajo de una pequeña mesa, como un prestidigitador el artista manipula el papel sensible, que segundos después se sumergía en una batea con agua de mar y arena, y en un par de minutos dejaba ver un retrato. «¿Pero cómo es posible?», repetían los niños.

Las imágenes reveladas, que cada uno se llevó a casa, pertenecen a la serie Desembarco, de Ruíz Santesteban, que busca pistas de sus antepasados llegados al Uruguay desde Canarias siendo aún niños. A pocos metros, sobre los muros del Faro de José Ignacio, la instalación del mexicano José Luis Cuevas.

Impresas en telas negras, las imágenes del colectivo ENFOCO que penden de los árboles y gazebos del patio de La panadería, emblemática cafetería en la rotonda de ingreso a José Ignacio, tienen algo de fósil. Un grupo de 7 mujeres que emprenden proyectos de investigación sin autorías personales, que las llevaron hasta el desierto de Mauritania, ahora con De hilos y tierras retratan los vestigios de las millones de prendas que se descartan en el desierto de Atacama, en Chile. Hasta el cementerio de fast fashion regional viajaron y rescataron los textiles de sus imágenes de entre la tierra estratificada de los acantilados que dan al Pacífico.

La instalación de Alejandro Chaskielberg en Portal de Luz. La instalación de Alejandro Chaskielberg en Portal de Luz.

Como parte del festival, en Pueblo Edén el reconocido Alejandro Chaskielberg presentó su serie Nature, creada en la Patagonia cuando viajaba con su pequeña hija Lara por la Comarca Andina y el mundo se cerró por la pandemia. Caminos de fuego atravesando el bosque, animales salvajes, cielos imposibles fueron capturados en tomas nocturnas que se convertían en performances. “Hoy me siento agradecido de haber estado ahí», dijo en un paradisíaco jardín con aljibe.

Hogar de una pareja de coleccionistas y gestores, Portal de luz recibe además cada temporada a un artista en residencia que presenta su trabajo. En diálogo con el paisaje en 360 grados de la vivienda, desde una pared de la sala Gabriel Valansi analizó una de las piezas de la serie

Gabriel Valansi en Portal de Luz. Gabriel Valansi en Portal de Luz.

MAD (Mutually Assured Destruction), en la que a partir de videos desclasificados de Estados Unidos hace visibles pruebas nucleares durante la Guerra Fría justo antes que sucedieran: descomponiendo la imagen capta la vibración previa al desastre.

En unos pocos días, decenas de eventos mueven al público al contacto con el arte en esta parte del mundo, al punto que varios gestores hablan de manera no oficial de una «Semana del arte» de Punta del Este. La fotografía se ha ganado su lugar. “Siento que la fotografía, un poco análoga a la poesía, encuentra en el festival la posibilidad de que los artistas puedan tener diálogos para a par con gente que está realmente interesada”, concluye el director.



Publicado en el diario Clarín

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